Busca cómo llegar o cómo moverte en Isla Espíritu Santo
Hay experiencias que son más únicas que otras. Y este es un buen caso. Acampar en una isla es alucinante. Suena bien de solo leerlo y ni les cuento cuando lo vives. Leímos que existía esta opción y enseguida nos lanzamos.
La Isla Espíritu Santo es un área natural protegida y sobran las explicaciones. Es un lugar de pura biodiversidad, una isla muy grande con formaciones serranas de formas curiosas y tonalidades espectaculares. La vegetación es de suelo árido desértico, con abundancia de cactáceas. La isla esconde en cada tramo una pequeña playa o una ensenada donde el mar adquiere diferentes tonalidades caribeñas y la arena es blanca. Y alrededor de la isla hay otras pequeñas islas que tienen sus propias riquezas naturales como la isla de los lobos marinos.
Se trata de un campamento de buceo. Y si bien no pudimos bucear porque estábamos saliendo de una gripe, aún nos unimos a otras actividades paralelas de ecoturismo.
Partimos de la marina de Costa Baja en La Paz. Íbamos un grupo muy diverso, había un japonés llamado Kazú, una pareja de franceses, una familia gringa y un inglés, además del equipo de guías (Chavelo y Joel) y el capitán.
Primero paramos un instante en la Ensenada Grande que es donde está el campamento base, se acercó una panga, descargamos los víveres para el campamento y el equipaje y seguimos camino. ¿Ahí vamos a dormir? Fue mi pregunta retórica ilusionada y ansiosa. Ahí mismo había cuatro carpas, una carpa grande que funcionaba como comedor, unas reposeras, unos kayaks y un paisaje hermoso. Continuamos camino hacia la isla de lobos. En esta isla rocosa que se afina al medio y parece estar unida por un delgado arco, habita una gran familia de lobos marinos que reposan y se amontonan sobre las piedras o juegan en el mar. Allí anclamos y los chicos comenzaron su buceo y nosotros nos tiramos al gua a hacer snorkel. Mientras hacíamos snorkel pasaban lobos marinos a nuestro lado como buzos expertos. A veces se te acercan para que interactúes con ellos y otras veces se recomienda no entrar en contacto. Esto ocurre cuando es época de cría y el macho es muy celoso de eso y a veces si se siente intimidado se defiende. Pero son animales muy mansos en general y amigables. Bordeando la isla encontramos una gran cantidad de nudibranquios en las paredes rocosas, estrellas de mar, cangrejos y variedad de peces por todos lados. Atravesamos el arco y al otro lado hay un arrecife diminuto con unas esponjas de colores verde, rojo y blanco como también abanicos de coral. Al terminar ahí nos fuimos al campamento. Allí nos esperaban con una sabrosa y "bien nutrida" comida mexicana: sopa de lentejas y pescado frito. No crean que estaba fresco, sino que hacía un calor terrible. Después de la comida, algunos de los compañeros se fueron y nos quedamos solo con Chavelo y Kazú. Con ellos fuimos hasta otro punto a bucear y hacer snorkel. De regreso nuevamente hicimos una caminata por arriba del acantilado que bordea un lado de la ensenada con el fin de llegar hasta un buen lugar para contemplar la puesta de sol en el mar. La caminata fue interpretativa sobre todo basada en la vegetación local. Chavelo nos enseñó bastante de la vida de las cactáceas, con lo cual incrementamos nuestra valoración a estas plantas tan inteligentes y autosuficientes. Cuanto más subimos más hermosa era la vista del paisaje serrano y de la ensenada. El color del mar era verde esmeralda y el agua sumamente cristalina. Nos sentamos en la punta y esperamos el atardecer. Un momento hermoso, puro y sereno.
Emprendimos el descenso y la una cena deliciosa nos esperaba. Compartimos una sobre mesa divertida entre los viajeros y nos tiramos a ver un rato las estrellas. Este campamento es temporal, esta gente tiene la autorización de montarlo en la época de primavera y verano y sus instalaciones son ecológicas. En la noche, la única luz es muy tenue y proviene de unos focos que se alimentan de energía solar durante el día. La noche se veía limpia y repleta de estrellas, había un silencio de esos que solo la naturaleza en su estado más puro te puede regalar.
Dormimos con el arrullo del oleaje que a veces es fuerte a nuestros oídos desacostumbrados.
Al día siguiente nuestro compañero se fue a bucear a un punto donde hay Tiburon martillo, un pez simpático y original. Pero como se observa a profundidad no valía la pena el snorkel. Y entonces nos quedamos en el campamento a disfrutar de la mañana en soledad y tranquilidad. Me solté a nadar la ensenada mientras hacia snorkel. Estuvo hermoso porque el agua es como una pileta de planchada que esta, es muy cristalina, la arena muy blanca y la profundidad alcanza a los máximos unos cinco metros pero aun así sigues viendo el fondo de arena. Fue una experiencia muy armónica porque en ningún momento me canse a pesar de hacer nadado tanto y pude estar muy cerca de los peces sin estos se inmutaran. También descansamos en la playa un rato bajo pura serenidad.
Al mediodía compartimos nuestro último almuerzo con un buen ceviche fresco y en la tardecita emprendimos el regreso a la costa en un viaje donde disfrutamos un vez más del paisaje de la isla en sus diversas perspectivas.
Dentro de las especies marinas que observamos solo con un snorkel estaban: Ángel Real, Mariposa muñeca, Mariposa Barbero, Cochinito punteado de cola amarilla, Pez aguja y corneta, Acapulco Gregory juvenil y Damisela de Cortés juvenil, Cabrilla pedrera, Botete punteado, Pez Erizo mapache, Raya de Cortés, estrella de mar roja peluda, estrella de mar rosada con puntos rojos, Chivo Barbón, Pargo Prieto, Arco Iris de Cortes,
Dentro de las especies cactáceas había: agave mezcal, agave lechuguilla, palmita sotol, biznaga, Pitaya dulce, garambullo, Pitaya agria, cactus candelabro, Choia, cardón, calabaza amarga y Mala Mujer Caribe.
Fue una experiencia inolvidable llena de vivencias humanas, culturales y naturales. Es un tesoro de la naturaleza este lugar donde disfrutamos de cada instante y de cada paisaje. Puedes quedarte días allí y aun cuando crees que por tanta quietud y serenidad no hay nada para hacer, te das cuenta que no te alcanzan las horas para disfrutar de todo lo que ves. Y al otro día lo quieres repetir.
Para hacer esta actividad hay que contactar a la empresa FUN BAJA cuya oficina está en la marina de Costa Baja, donde está el hotel Fiesta Inn. Su web es www.funbaja.com