Busca cómo llegar o cómo moverte en Valle de Guadalupe
¿Qué es?
El Valle de Guadalupe es una extensión de tierra al norte del Paralelo 30, esto le permite ser y tener tierra que se puede aprovechar para cultivar la vid para obtener uvas con las que se puede hacer vino.
Salimos desde Ensenada sin saber que nos esperaba, llegamos muy temprano al hotel de Adobe Guadalupe el día Domingo así que antes de acomodarnos tuvimos que ir a hacer tiempo. Decidimos empezar a conocer las vinícolas así que a las 11 am nos recibieron en Monte Xanic (poco nos imaginábamos que nos iban a secuestrar hasta las 8 pm – parece dramático cuando la verdad es que fue una gran experiencia).
Estuvimos recorriendo la vinícola mientras nos explicaban el proceso y las diferentes etapas para hacer vino. Aprendimos que los viñedos en México existen gracias a la raíz de una uva nativa de la región a la cual se le injerta el varietal que se quiere cultivar. Ya por la tarde nos invitaron a comer en el restaurante de campo que tienen acomodado en el laguito (es un proyecto por parte del restaurante Lajas) y la verdad es que estuvo delicioso y lo recomendamos ampliamente.
Los días siguientes estuvimos visitando las diferentes vinícolas, aprendiendo la manera en que cada una trata a las uvas y como ese trato se traduce en diferentes aromas, olores, texturas y otras propiedades en los vinos. También nos enseñaron mucho de catas, maridajes, varietales y copas.
En un momento después de visitar la vinícola Vinisterra nos llevo Agnés a visitar la "Cremería Los Globos" donde nos dieron a probar todos los distintos quesos que se producen en la zona (y todos estaban deliciosos).
Thomas (de Paralelo y Casa de Piedra) nos llevó a conocer uno de los proyectos más interesantes del Valle: la Escuelita. Ahí le enseñan a todo el que quiera como se hace vino. Aún más ahí mismo pueden emprender un proyecto propio pues tienen toda la maquinaria e infraestructura a su disposición.
El Valle tiene viñedos en cada cuadra, en cada esquina y en cada huerto posible, hay algunos comerciales y otros que hacen vino sólo para casa. Los caminos llevan a las diferentes vinícolas y las copas esperan por recibir a los aventurados, a los que quieran encontrar los aromas y gustos en cada copa.
¿Qué hacer?
Visitar TODAS las vinícolas es una obligación en el Valle de Guadalupe. No hay un orden definido ni jerarquía que dirija el camino, lo mejor es dejar que el aroma de cada viñedo te invite por sí mismo.
Cada vinícola tiene sus propios vinos y su manera de cuidarlos/criarlos/hacerlos/producirlos. Aquí les dejo una pequeña descripción de los vinos de cada uno según la personalidad de las personas que nos recibieron:
- Monte Xanic ¡está de fiesta! Aquí descubrieron y (más importante) reinventaron el vino para los mexicanos. Como la fórmula funcionó, las celebraciones están a pleno. Un pequeño juego de experimentos está en la cima y todos están invitados. Sus vinos te llevan de la mañana a la noche y te acompañan para que disfrutes.
- Barón Balché es el chico aplicado del valle. Sabe cómo hacer vinos, sabe cómo hacer que sus vinos sean excelentes y sabe cómo enseñarte a disfrutar de sus vinos pero también sabe que sabe mucho y sabe que sus vinos son muy buenos, ese sabor, ese orgullo y soberbia se pueden saborear en sus botellas.
- Viñas de Liceaga es un caso difícil. Tienen una gran tradición de vinos excelentes pero (y esto lo decimos con mucho respeto) están de luto. Su fundador murió hace tiempo y heredó la vinícola a su esposa. Sus vinos tienen ese gusto a grandeza pero no dejan de lamentar la pérdida de aquel que hacía y sabía cómo hacer vinos por cariño.
- Montefiori está y no está. Sus vinos son juguetones como dos golden retrievers pero se les olvida recibirte por seguir jugando. Si quieres probar sus vinos tendrás que perseguirlos por los viñedos o probarlos de la barrica, pero si los alcanzas te atraparan con su lealtad.
- Vinisterra es un lugar donde no hacen vino, sino que nutren y cuidan a sus vides como a sus propios hijos. El vino de Vinisterra refleja una actitud de cuidado y acercamiento como el de una madre cuando quiere que sus hijos crezcan grandes, fuertes, de buen gusto y con increíbles aromas (bueno, ustedes entienden el punto, hahaha).
- Adobe Guadalupe es el perfecto ejemplo de lo que se logra hacer por el gusto de llevarlo a cabo. Es un vino que gusta y cae bien porque a eso se dedica, es el perfecto logro de una vida que ha llevado el dueño y se ha retirado para cosechar y cultivar uvas por el gusto que le tiene al vino.
- Casa de Piedra y Paralelo son dos proyectos que dejan en claro quién está al mando, el equipo de estas vinícolas sabe lo que hace y quiere contagiarlo, por eso llevan a cabo un tercer proyecto en el que buscan enseñar de manera directa a todos cómo se hace buen vino.
- Domecq es un vino de libro. La norma ISO se sigue al pie de la letra y así el proceso se automatiza para poder producir las cantidades que manejan. ¿Su secreto? No todo es vino de batalla, algunas veces lo mejor se guarda para compartir con amigos.
- Norte 32 es un vino humilde con buen futuro. Nunca se habían atrevido a hacerlo por sí mismos, es por eso que no buscan llamar mucho la atención mientras aprietan las últimas tuercas.
- Bibayoff no sería lo mismo sin David. Hay dos cosas para hacer en el Valle de Guadalupe, una es conocer las vinícolas y sus vinos y la otra es conocer al descendiente de rusos David Bibayoff. Es el perfecto maridaje para sus vinos.
- Doña Lupe hace vinos porque le tiene cariño al vino. Lleva años haciéndolo de esa manera y no va a cambiar, tanto así que muchos otros (se guarda el secreto) le compran las uvas porque no hay manera de copiar el amor que reciben cada uno de sus racimos.
- L.A. Cetto es una de las vinícolas más grandes de México. Presumen tener los conocimientos, los campos, los varietales, el mejor enólogo, el sommelier que hace los mejores eventos, los precios bajos, la gran producción, los premios, la tradición, la familia y ¿los vinos? Así como hacen vinos para TODOS, también hacen vinos para los que conocen.
Encontrar en cada copa aromas nuevos fue mi fascinación, quién hubiera creído que una copa de vino podía albergar olores a tabaco o pimiento morrón! A cacao y caramelo tostado!
Otra cosa que se puede hacer es visitar la Cava de Marcelo donde se producen quesos y se puede pasar una tarde en una casa de campo disfrutando de la tranquilidad que se ha olvidado. Para llegar hay que tomar la carretera hacía Ojos Negros y (justo después de Ojos Negros) tomar la desviación por el camino de terracería hacía la casa. Ahí te explican todo el proceso del queso en todas sus etapas y terminas el recorrido con una prueba de los que ellos producen acompañados por una copa de vino artesanal.
En el Valle hay dos museos donde se puede aprender de la historia de los rusos en el Valle.
¿Dónde comer?
Existen varios restaurantes en el valle, igual que los vinos, algunos son caros y otros baratos, pero sin duda cada uno tiene un sazón muy especial que sólo se puede disfrutar probándolo por sí mismo.
Nosotros podemos recomendar ampliamente la cocina de Adobe Guadalupe porque todas las personas que trabajan ahí lo hacen con un gusto que se comparte. También podemos recomendar el restaurante Los Naranjos con su toque de casa de campo y la pequeña y humilde fonda (pero de gran cariño y cocina) de Andrea.
El restaurante de Adobe Guadalupe está en el mismo hotel que está a su vez en la vinícola. Los Naranjos están sobre la carretera en el Rancho María Teresa y la fonda de Andrea está sobre la carretera del pueblo pasando los museos.
¿Dónde dormir?
Adobe Guadalupe es y será mi primera opción para recomendar siempre, los cuartos son amplios y frescos, pero no es por eso, la verdadera razón son los dueños: Don y Tru. Son encantadores, platicadores, dedicados y los mejores anfitriones que uno puede conocer, es más, aunque uno no se hospede en su hotel es mandatorio ir y conocerlos.
Entre otras opciones está el Rancho Santa María, que también me encantó. No existe mejor excusa para disfrutar de una comida de campo (un asado específicamente) que el tener una (o varias) botellas de vino dispuestas a ser saboreadas y en el hotel tienen asadores listos para que los aproveches.
¿Cómo llegar?
El problema en Valle de Guadalupe no es cómo llegar, sino como irte, después de probar tantos y tan ricos vinos me da nostalgia de este gran lugar cada vez que tengo hambre o sed. Para llegar de Ensenada se tiene que tomar la carretera hacía Tecate (sí, es un pueblo de verdad) y a 27 km ya está uno rodeado de viñedos.