Llegar a las ruinas de Calakmul implica meterse en la selva. La aventura es doblemente alucinante. Desde la moderna carretera, te deparan algo más de 60 km, selva adentro. Mientras amanece y la mañana va despertando, avanzar hacia las ruinas es maravilloso. De repente frenas el auto porque un suntuoso y colorido pavo de monte está paseando por el camino. Hay que ir despacio para evitar hacer el mínimo ruido posible. De esta manera, no sólo no molestas a los habitantes de la zona, sino que te das el lujo de poder observarlos. Los zopilotes negros pasan rasantes por encima del camino. Las mariposas van haciéndote carrera. De repente, un tucán nos sobrevoló tan rápido que apenas lo alcanzamos a reconocer gracias a su pico inconfundible y llamativo. Una culebra se escurre fugazmente al sentirte cerca. Y ¿qué más? Hay jaguares, pumas, pero es muy difícil que los veas, salvo que vayas en la noche. Mucho más.
El viaje se hace largo porque te obligan a conducir a 30 km/h y te toma unas dos horas llegar hasta las ruinas, pero se disfrutan muchísimo.
Las ruinas son impresionantes. Es un complejo gigante e infinito. Es la ciudad Maya más grande descubierta en México. Compite con Tikal hoy y siempre. Históricamente la puja de poder existía entre ambas. En línea recta las separan 100 km. Pero basta con subir a una de sus estructuras piramidales (I o II) para darse cuenta que no era tan difícil monitorearse. En ambas ruinas se han encontrado vestigios que expresan aquellos sucesos, al igual que en Palenque. Las ruinas de Calakmul se pierden entre si dentro de tanta selva. Los senderos que las recorren te adentran a toda la naturaleza con la que conviven, una mezcla de vida silvestre animal y vegetal. Los moquitos nunca faltan obviamente y en épocas de lluvia acechan sin parar. Hay una cantidad de insectos exóticos de todos los tamaños y colores y mucha humedad.
Calakmul según un arqueólogo que las "descubrió" significa "Montañas adyacentes". Esto se debe a que hay dos estructuras, las más altas, que así se visualizan.
Sobre un km2 se asienta el centro urbano, compuesto de cinco grandes núcleos arquitectónicos. Cada cual con sus edificios, casas habitacionales amuralladas, templos, y estelas.
Calakmul fue la ciudad maya con mayor cantidad de estelas erigidas y aún se pueden observar. Las estelas eran monumentos donde se registraban diferentes sucesos históricos relacionados con linajes gubernamentales de la ciudad: ascensos al poder de sus dignatarios, enlaces matrimoniales, guerras y rituales en los que participaban.
También aquí se encontró la mayor cantidad de máscaras funerarias de jade (representaban la perpetuación de la imagen de los gobernantes divinizados). (Fuente INAH).
Subir a las estructuras I y II te regala un momento increíble y solo hasta que estas en el último escalón te enteras de lo que vas a ver: una extensa y frondosa manta de selva homogénea, infinita. Y de ella solo se asoman las cimas de otros dos templos. Allí arriba hay una energía especial para disfrutar por un rato. Las águilas dan vueltas por ahí también.
Calakmul es armonía completa. Un lugar para dedicarle tiempo y absorberlo.
La entrada cuesta $39, el recorrido dentro de las ruinas te puede tomar hasta 4 horas. Abre de lunes a domingos de 9 a 17 horas. Los domingos es gratis para nacionales y extranjeros residentes.
¿Cómo llegar?
Este es un gran inconveniente. Porque al día de hoy, no hay transporte publico más que los taxis y estos se abusan del turista. Cobran $800 un viaje ida y vuelta, esperándote mientras recorres el área. Ahora lo que no te dicen es que hay más pro pagar. En el ingreso desde la carretera al camino de acceso a las ruinas (60 km) te cobran $100 por auto, $40 por persona, $20 por bicicleta y así sucesivamente. Y además cuando llegas a las ruinas pagas tu entrada. Hay dos opciones: hacer base en Xpuhil y tomar taxi, o bien, hospedarse en el Campamento Yaax’che que se encuentra 8 km hacia dentro del camino de acceso a Calakmul. Y allí te alquilan bicicletas o auto.
En suma, si no tienes vehículo propio, la visita a la maravilla de Calakmul te sale carísima, y lo tienes un poco menos nomás.
Siempre está la opción de hacer dedo, pero queda a la suerte de los aventurados. A nosotros nos resultó.
¿Dónde comer?
Dentro del área de Calakmul hay un restaurante que pertenece al Campamento Yaax’che. Sirven platos típicos, muy bien elaborados, pero es caro. Un caldo de gallina de rancho te cuesta $70, unas quesadillas $50.
¿Dónde dormir?
Desde la entrada al camino que te conduce hacia las ruinas, 8 km hacia dentro, está el Campamento Yaax’che. Es un complejo eco turístico donde puedes acampar y convivir con el medio ambiente de una manera relajada y muy armoniosa. Es un lugar hermoso y confortable aún con sus detalles especiales. Los baños y duchas son ecológicos. Para ducharse utilizas una jarra y te echas el agua encima. Hay solamente agua fría, pero no molesta por que es un lugar muy cálido. No hay luz por lo que conviene llevar linternas. En la noche, se ve la mayor oscuridad que no se te ocurra.
Este campamento te promete una estadía en puro contacto con la naturaleza, sin necesitar más que lo mínimo para satisfacer tus necesidades primarias. Tiene una torre de avistaje panorámico de la selva. En el atardecer, vale subir para ensordecerse con el canto insistente de las cotorras yucatecas. En el amanecer, te despiertan los monos aulladores como reloj a las cinco y media. Es impresionante oírlos. De hecho hay una familia de monos viviendo en un árbol junto al restaurante del campamento.
Cuesta $50 por persona si tienes tu propia carpa o $150 si alquilas. Las carpas alquiladas cuentan con colchones inflables y sábanas. Allí también te alquilan bicicletas de montaña a $150 por día. Y también alquilan autos para ir hasta las ruinas y puedes contratar guías locales.
Y si no, también hay un hotel junto a la entrada del camino hacia las ruinas que cobra como $800 por habitación doble.