El Baluarte de San Carlos es el más antiguo ya que fue construido en 1684. Allí funciona el museo que cuenta la historia de la ciudad de San Francisco Campeche.
Cuenta entonces que en un comienzo estaba habitada por una población maya de cuyo nombre había dos versiones: Can-Pech que significaba el linaje de la familia Pech, entonces los gobernantes de la región; o Ah-Kin-Pech, el gobernante, el señor principal de apellido Pech.
La ciudad adquirió desde su descubrimiento tres nombres. La primera expedición española llamó a esta población maya, San Lázaro, dado que era un día de Lázaro de 1517. Pero esta expedición falló debido al temor a un ataque de los mayas, y huyó a Champotón (actual ciudad costera a 60 km). En 1531, regresaron otros españoles al mando de Francisco de Montejo El Adelantado quien la renombró Salamanca de Campeche en honor a su ciudad natal. Al poco tiempo, estalló una fuerte rebelión de los nativos y en 1534, los españoles nuevamente se retiran. Finalmente el 4 de octubre de 1540, es fundada oficialmente como San Francisco de Campeche.
En aquella época los franciscanos eran los frailes más numerosos y fueron los primeros en llegar a la península de Yucatán, por eso la mayoría de los conventos erigidos en México pertenecieron a esta orden. Por eso, el nombre de San Francisco de Campeche y su escudo que alude a los milagros más importantes del santo: la estigmatización.
A comienzos de la conquista, los españoles creyeron encontrar allí oro y plata. Cuando comprobaron que esta riqueza existía en otras regiones de México, decidieron sacar provecho de su mayor riqueza: la mano de obra. Y nació la encomienda. Los trabajadores mayas debían pagar tributo a su encomendero español en forma de: mantas de algodón, maíz, cacao, pieles, sebo, cera y miel. Estos a su vez se intercambiaban por otros productos que venían con los barcos desde España. Tiempo al tiempo, el palo de tinte surgió como el producto natural más preciado que ya se usaba por los mayas como tinta negra o "ek" y comenzó a ser exportado a Europa para el desarrollo de la industria textil. Campeche se hizo muy famosa por poseer este bien.
La idea de fortificar la ciudad surgió con los ataques y las amenazas de los piratas tentados por todos los productos que se comercializaban e intercambiaban allí. Sus ataques eran tan fuertes e invasivos que la ciudad se vio aniquilada en muchas ocasiones. Abandonarla no era el reto y a partir de 1664 comenzaron a construir la fortaleza. Pero fue hasta 1685 tras el ataque más feroz del famoso pirata Lorencillo, cuando la construcción tomó carácter de urgente. Concluyó en 1710. El centro de la ciudad quedó rodeado por un muro de más de ocho metros de alto y 2.712 de longitud, con ocho baluartes que cerraban un hexágono.
Otro dato curioso era el sistema de señales que utilizaban cuando funcionaba la ciudad amurallada. Las campanas no solo se utilizaba para el culto religioso, sino como señal de alarma y comunicación entra la ciudad y las embarcaciones. Cada hora los guardias del baluarte debían dar un repique que debía transmitirse al baluarte contiguo para asegurar la vigilia constante y la seguridad de la muralla. En el exterior, la defensa se comunicaba con señales diurnas de humo y nocturnas de fuego.
Así y más relatos de Campeche, este museo cuenta ambientado en uno de los sitios vinculados a dicha historia. Es muy interesante y más aún para luego recorrer toda la muralla y la ciudad que encierra e interpretar cada uno de sus rincones.
Datos:
Horario: martes a domingo de 9 a 19 horas.
Entrada: u$2,7, domingo gratis para mexicanos y extranjeros residentes con documentación que lo acredite.