Esta zona arqueológica es espectacular, parece una maqueta. Es una de las más lindas que he visto en todo México sobre todo por su originalidad arquitectónica y por estar construida en adobe. Había visto fotos previo a visitarla y tenía mucha ansiedad por conocerla en persona. Durante todo el recorrido no dejé de impactarme, la belleza de su construcción y la rusticidad perfecta del adobe natural me fascinaron. Parece una artesanía.
Sin lugar a duda, Paquimé está considerada como patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco.
En el siglo XVII comenzó la colonización de esta zona por parte de misioneros y mineros a través de la construcción de presidios. Paquimé se empezó a construir en el 700 d.C. debajo de lo que fue el convento de San Antonio de Padua., a 2 km de la actual zona. En su siguiente etapa que se representa en la actual zona arqueológica, la ciudad se construyó en forma de ranchería, casas cuadradas y contiguas. En 1400 d.C. Paquimé desaparece aparentemente producto de una sequía y esto lo dedujeron a través de un estudio del material constructivo, pero hay muchas versiones y ninguna es evidente y precisa.
En toda la región del noreste comprendida entre los ríos Casas Grandes y Papigochic, desde la montaña hasta el desierto, se estableció este sistema cultural de ciudades y aldeas. Muchas se establecieron en cuevas naturales en las laderas de las montañas como son los casos de Cueva de la Olla, Mogollón, Cuarenta casas y La cueva grande (que están bastante cerca de allí) y otros más.
Paquimé se destaca por el tipo de arquitectura, el sistema hidráulico, la producción masiva de alfarería y la crianza de guacamayas y guajolotes para utilizar su plumaje en ceremonias (no para alimento). Se han hallado en la zona muchos accesorios ornamentales hechos con concha marina por lo que se deduce su relación de intercambio comercial con las culturas de la costa.
La cerámica de esa época se caracterizó por ser texturizada y pintada. Sus diseños son complejos y muy originales. El estilo Paquimé aún se conserva y se produce en el pueblo alfarero de Mata Ortiz.
El sistema hidráulico estaba formado por muros y presas llamados trincheras, que controlaban el paso del agua y evitaban la erosión del suelo. El agua provenía de un manantial y se conducía a través de canales profundos y se distribuía a través de acequias, todos recubiertos de laja de piedra. Estos sistemas se extendieron a la Sierra Madre en Chihuahua y Sonora. Este dato es tomado literal del Museo de sitio de la Culturas del Norte y me llamó mucho la atención al asociarlo con la zona arqueológica de Sonora denominada paradójicamente Trincheras por todas las terrazas escalonadas construidas en la ladera de una montaña y cuya explicación que nos fue dada es muy contradictoria dado que dicen que eran habitaciones. En fin todo se basa en investigaciones científicas, empíricas y en suposiciones también.
Mientras recorríamos Paquimé observamos diferentes construcciones. Había hornos de cocción bajo tierra, en forma de conos recubiertos de piedra, tal cual los que se usaban (y aún se usan en la producción artesanal de mezcal) para cocer el maguey y luego fermentarlo. Vimos un juego de pelota y un sitio que se cree que fue un observatorio astronómico ya que está formado por una cruz de piedra acostada y en cada punta una plataforma circular que representaban los cuatro puntos cardinales y todo el complejo respetaba una alineación con el sol sobre todo durante el equinoccio.
El complejo habitacional está construido completamente en adobe y en forma continua, uniendo así todas las casas habitacionales de manera uniforme. Las puertas y ventanas tienen forma de T y se cree que respondía a un sistema de seguridad. Una de las habitaciones era donde criaban guacamayas y guajolotes, se pueden ver las gavetas que se utilizaban como jaulas. Estas aves estaban asociadas a ceremonias y rituales de vida y muerte.
Paquimé es una zona arqueológica para contemplar y disfrutar de su arte arquitectónico. Para completar la información histórica y cultural de esta civilización y sus aledañas, está el museo de sitio de las Culturas del Norte que exhibe todos los elementos encontrados en la zona: alfarería y accesorios ornamentales, los cuales permitieron a los arqueólogos interpretar parte de la historia de Paquimé. Es un lugar interesantísimo.
Horario: lunes a domingo de 9 a 17 hs. La entrada cuesta $38 mx (el museo cierra el lunes, pero la zona arqueológica está abierta).
¿Cómo llegar?
La zona arqueológica se encuentra a 10 km del pueblo Casas Grandes. Para llegar allí saliendo desde Chihuahua hay que tomar la carretera hacia Ciudad Juárez, pudiendo ir por la carretera de cuota o por la libre. Nosotros fuimos por la libre esquivando los peajes. Para evitar la primera caseta de cobro o peaje (que es absurda) apenas saliendo de Chihuahua aparece la señalización: a Ciudad Juárez por la libre o la de cuota. Ese primer tramo es muy corto, por la carretera de cuota es recto y por la libre es de curvas y luego terminas saliendo a la misma carretera. Luego seguirás derecho hasta un entronque que vuelve a partir la carretera en cuota y libre. Si te sigues derecho es la libre que te lleva hasta El Sueco. Al llegar a El Sueco tomas la desviación hacia la izquierda que te dirige hacia Flores Magón. Pasando Flores Magón habrá un nuevo entronque, si te sigues derecho tomarás la carretera de cuota que cobra $80 mx para ahorrarte una hora de viaje y si tomas la desviación hacia Buenaventura estarás agarrando la libre. Al llegar hasta Buenaventura vas a tomar la desviación a Galeana y ya desde Galeana te sigues directo hacia Nuevos Casas Grandes. Antes de llegar a Nuevo Casas Grandes esta la desviación hacia la izquierda que te conduce a Casas Grandes, la tomas y pasando Casas Grandes, unos 10 km llegaste a Paquimé. Son muchas directivas, pero el camino es muy fácil, haces 4 horas y si fueras por carretera de cuota harías 3 horas y gastarías como $200 mx. La carretera libre es muy amena y sus paisajes muy lindos.