Ciudad de México. Teotihuacán. Puebla.
Arte urbano moderno y vanguardista es lo que se encarga de mantener vivo el Paseo de la Reforma. De la tradición se encargan los grandes monumentos históricos.
Es la avenida más linda y pintoresca de la Ciudad de México. Su construcción se remonta a la época presidencial de Porfirio Díaz, misma época en que se hicieron construcciones urbanas de gran valor arquitectónico y ornamental en todo el país, como por ejemplo, los relojes monumentales. La idea original era tener la versión mexicana de Les Champs-Élysées pero lamentablemente no se logró como tal. La avenida es ancha dividida por camellones. Las veredas laterales son también muy amplias con la idea original de que allí funcionaran terrazas de cafés y restaurantes pero tampoco resultó. El Paseo de la Reforma hoy en día está rodeado de los más altos rascacielos de la ciudad entre los que destacan edificios corporativos y grandes hoteles de lujo. Sobre las veredas laterales abundan árboles, banquetas, estatuas, monumentos, gente sentada leyendo el diario o un libro, ejecutivos y oficinistas comiendo su "lunch" laboral de mediodía o sentados con compañeros charloteando un rato. Mucha gente camina a diario por esta gran avenida. Es tan espaciosa que resulta cómoda y airosa. Entre semana el movimiento es laboral. En fin de semana, la avenida se cierra para que sólo transiten por allí bicicletas. Recorrer Reforma en bicicleta debe ser una hermosa experiencia. Caminarla lo es también y sin duda pasearla en Turibus también.
Desde el monumento a la Revolución hasta el monumento a Cuauhtémoc, la avenida Reforma se pasea por el emblemático monumento del Ángel de la Independencia, la atractiva Diana Cazadora, los bosques de Chapultepec y la vista panorámica del castillo de Chapultepec. Es un recorrido lleno de historia y de verde. Reforma tiene pequeños jardines en sus veredas y camellones. Es además un paseo de arte donde en diferentes épocas del año surge algo nuevo que le da vida y color al paseo. Actualmente el andador está cubierto de banquetas curiosas y exóticas. Subirse y sentarse en cada una de ellas, tal vez resulte infantil, pero es el atractivo que captura a cada ambulante. Algunas altas, otras bajas, con figuras geométricas o humanas, con representaciones lúdicas o surrealistas. Cada una es una obra de arte, única e interactiva. Una foto en el banco de naipes de póker es imperdible.
¿Cómo llegar y moverse?
El Paseo de la Reforma se recorre a pie o en Turibus. Para llegar hasta allí se puede en colectivo o en Metro línea naranja o 7. A pie es largo, pero entretenido y muy pintoresco. Vale la pena totalmente, al menos un tramo. El Turibus es una excelente opción porque la vista desde arriba está buenísima y el paseo resulta muy agradable y relajante. Puedes bajar en alguna de las tantas paradas que hay a lo largo de Reforma, caminar un rato y luego volver a subirte en una próxima parada o en la misma.
