Es un pueblo muy lindo. Muy similar a Tepoztlán, en Morelos (de hecho lo suelen reconocer como pueblo mágico también).
Calles angostas y empedradas, casas coloridas de techos bajos con tejas, una plaza central que reúne gente que se sienta a pasar el día, feria de artesanos alrededor, un ex convento a un lado, el mercado de antojitos, frutas y verduras entre medio, y una cadena de cerros de mediana altura enmarcando de fondo.
Un lugar muy agradable para visitar y pasar unos días.
Tiene un pequeño defecto que es el precio de sus servicios. Dado que hay mucho hospedaje de tipo lujoso en los alrededores, los precios en el pueblo en general son altos para lo que se ofrece (comida y hospedaje).
¿Qué hacer?
Recorrer sus calles y disfrutar de la vista agradable y el paisaje alrededor. Entrar a algún café pintoresco, recorrer la feria de artesanos, visitar el ex convento y las ruinas sobre el cerro.
Es un lugar para relajarse y disfrutar de una ambiente algo bohemio mezclado con naturista.
¿Dónde dormir?
Hay una gran cantidad de hospedajes pero todos son de precio alto. Lo más económico es $250 y no lo vale. Y hay hoteles lujosos de precios elevados.
¿Dónde comer?
Hay pocos restaurantes de comida corrida (arriba de $40). En el mercado sirven tacos fundamentalmente (de cecina con papa frita a $9 cada uno). Venden panes dulces a un lado de la plaza a partir de la tarde. Y luego hay restaurantes de cocina más sofisticada y por lo tanto, más costosos.
¿Cómo llegar?
Se llega en peceros o combi. Por ejemplo desde Chalma, cuesta $10.