Este pueblo está ubicado en la ruta de los volcanes por lo que adquiere un clima especial y muy agradable. El sol calienta y el viento refresca.
Sus casas resultan pequeñas al observar el majestuoso ex Convento San Mateo. Calles angostas y solitarias lo rodean. Así y todo, te hace sentir a gusto.
¿Qué hacer?
El ex Convento parece reinar el pueblo. Luce un blanco de fondo con adornos violáceos. Está rodeado por un amplio jardín cercado por un perímetro de muros bajos. Desde la entrada, un camino bordeado por árboles conduce hacia la iglesia. Ya dentro los colores externos vuelven a estar presentes y se siente un frío particular de techos altos y paredes gruesas, añejos.
Es realmente imponente y pintoresco.
En frente, hay un mercado bastante precario, que sólo ofrece nieves y unas pocas personas andan por ahí.
Hay un museo de cultura local con una exposición interesante y muy bien atendido.
¿Dónde dormir?
No hay hospedajes disponibles en esta zona. El lugar más cercano donde hospedarse es Tlayacapan.
¿Dónde comer?
Hay una pequeña fonda a mitad de camino entre la palza central y el museo de cultura. La comida es muy rica y casera, con buen servicio y precios bajos.
¿Cómo llegar y moverse?
Se llega en combi desde Totolapan y para salir se regresa al mismo sitio. Cuesta $4,5.