En Tepoztlán cuando una persona fallece se acostumbra a realizarle un homenaje especial en el pueblo, de manera tal de compartir el acontecimiento con toda la comunidad.
Paseando cerca de la plaza central, nos encontramos de repente con un gran grupo de personas que caminaban como si estuviesen en procesión, llevando un ataúd en alto y con música muy fuerte de fondo. Nos acercamos y por la entrada principal al parque donde se encuentra la Iglesia de la Natividad (ex convento), estaba ingresando la procesión del difunto junto con una orquesta espontánea de instrumentos de viento. El sonido y el ambiente resultaban alegres a pesar de la situación que estaban conmemorando. La música se escuchaba con mucho ruido y el andar de la gente denotaba emoción.
Llegaron hasta la iglesia y luego retomaron el camino de vuelta y transitaron hacia el cementerio.
Luego nos contaron que esta costumbre se lleva a cabo con toda persona del pueblo y que el homenaje se repite a la semana o diez días pero ya sin el ataúd.
Es muy emotivo como el pueblo se reúne para compartir la causa de uno solo o de unos pocos.
