En el punto más alto de la montaña que enmarca el valle de Tepoztlán se erige el Tepozteco.
Este templo fue el lugar de culto del Dios Tepoztécatl durante la época prehispánica. Tras el período de evangelización, su imagen fue destruida y el culto se trasladó al ex Convento de la Natividad, hoy iglesia. Aún así, el Tepozteco continúa siendo un símbolo espiritual además de cultural para los habitantes del valle.
Hoy se puede apreciar una pequeña porción de lo que realmente habrá sido este complejo arqueológico, pero ésta es suficiente para captar la idea.
El recorrido que sube al templo es rústico y escalonado, por consiguiente, resulta un poco extenso y cansador. En cada descanso espontáneo, una mirada alrededor motiva a continuar. Una vez arriba, la energía se reacomoda al contemplar el paisaje y absorber la mística del lugar.
Todo el valle y más allá se capturan con sólo recorrer la vista de un lado hacia otro.
Y mientras el tiempo fluye, simplemente queda... permanecer en armonía.