Tlalnepantla no es ni más ni menos que la tierra de los nopales. Probablemente no sea la única en México, pero si en Morelos. Desde lejos se observan sus infinitos cultivos cuyo verde intenso se destaca en los campos secos de la época.
Cada pueblo celebra con gratitud la Semana Santa. Por eso es que este pueblo desde hace dos años, aprovecha la festividad para celebrar el culto católico junto con el culto al nopal.
Durante cuatro días, toda la comunidad y otras vecinas, se reúnen a compartir música en vivo, baile, rodeos y para ponerle más ritmo, el Brinco del Chinelo también acompaña el festejo.
En torno a la fiesta, se luce la creatividad gastronómica nopalera. Las señoras de los productores de nopal, se encargan de crear e inventar recetas con este ingrediente.
El menú es muy variado, tentador y nutritivo. Se puede probar (y valga la redundancia): nopal cristalizado y capeado, chicharrón en salsa verde con nopal, romeritos con nopal, mixtote de nopal, pastel y mermelada de nopal, y mucho más.
No hay de otra, o lo comés, o lo comés.
¿Cómo llegar?
Desde Tlayacapan, se llega directo en combi, está muy cerca.