Cuetzalan es conocido por su identidad de Pueblo Mágico y bien lo demuestra naturalmente.
Es un lugar muy especial que encanta a cualquier persona que lo visite.
Está ubicado en un valle, rodeado de un cordón serrano y más valles de exuberante vegetación tropical.
La humedad densa de su ambiente convoca a las nubes que en el atardecer bajan a ponerse en contacto con los habitantes.
Durante el día puede hacer frío o calor, pero siempre hay humedad, humedad y humedad.
El pueblo tiene una armonía de casas de techos bajos y tejas rojizas desgastadas por el transcurso del tiempo, calles angostas que suben y bajan por espesos adoquines y escaleras robustas, faroles que dejan la noche en penumbra, y vistosos trajes típicos que pasean durante el día comercializando sus frutos y artesanías. Ellos son las diversas comunidades seudo aborígenes que habitan los alrededores del pueblo pero que forman parte de la magia de Cuetzalan.
En el centro confluye la belleza de este lugar a través de su palacio municipal, la iglesia principal, la torre del reloj, el kiosco, sus bancos y una escalinata que funciona como anfiteatro de la vida cotidiana popular.
Y alrededor de Cuetzalan se extiende su magia a través de las ruinas totonacas, las cascadas de agua pura y las infinitas cavernas y grutas místicas.
¿Qué hacer?
Disfrutar y recorrer las calles de pueblo entero regala una experiencia diferente donde convivir con muchas sensaciones.
Se puede visitar la iglesia de San Francisco de Asís ubicada en el centro y disfrutar de la representación tradicional de los Voladores de Quetzales en el atrio frontal.
Unas calles más lejos se encuentra la Iglesia de los Jarritos junto al panteón municipal. Para comprender el por qué de su nombre dado que principalmente es el santuario de la virgen de Guadalupe, basta con observar la cúpula gótica de la torre. Y luego, el pequeño museo regional exhibe una reseña histórica y cultural del lugar.
El domingo es el día de plaza y allí hay puestos de artesanías regionales hechas por las comunidades de la región y alimentos, fruta y verdura de la cosecha. Las artesanías tiene una singular belleza.
En los alrededores de Cuetzalan se pueden visitar las cascadas Las Brisas y Las Hamacas, como también recorrer el mundo oculto de las cavernas y grutas con la guía de especialistas. Son realmente emociones intensas.
Además, hay un jardín botánico Xoxoctic ubicado en medio de un hábitat originalmente natural que vale la pena visitar.
En la noche hay un bar Nikneki muy agradable para tomarse una copa y pasar el rato con buena música. Y también está el bar Aspaj a unos minutos del centro, sobre la carretera con un ambiente muy especial.
¿Dónde comer?
Hay diferentes lugares donde comer. Hay un calle que nace en el centro cuesta arriba donde se disponen algunas mesas largas para comer comida corrida típica. Luego hay restaurantes distribuidos por todo el centro, con buena comida y variada y un buen ambiente. Los precios en general son muy accesibles. Hay platos típicos como: acamayas (camarones de río), tlayoyos (una variante del tlacoyo, hecho con masa de harina de maíz y relleno de frijol) y el famoso mole de olla con carne o pollo. Una comida corrida rodea los $30 y el plato de acamayas cuesta unos $200 y está muy bien servido.
Recomendamos el restaurante La Terraza con un ambiente muy agradable y un menú muy apetitoso.
¿Dónde dormir?
Hay muchos hoteles donde hospedarse. Hay cerca del centro y retirados en medio de la naturaleza. La tarifa más económica es el hotel Jacqueline a $100 por persona de ambiente sencillo.
Recomendamos la Posada Quinta Palermo, el hotel con la mejor vista panorámica al centro histórico, con excelentes instalaciones, habitaciones muy amenas y una atención muy familiar. Este hotel está edificado en una antigua casa que date del siglo XIX. Las tarifas varían a partir de los $300 por habitación doble.
¿Cómo llegar?
Desde Oriental o Libres se puede tomar un autobús directo a Cuetzalan. El precio aproxima los $60. También se puede llegar desde Zacatlán.
Para visitar los alrededores del pueblo, hay unos colectivos muy curiosos que son pequeños camiones enjaulados. Para ir a las ruinas de Youalinchan los colectivos salen cada una hora. Y para ir hacia las cascadas, salen con mayor frecuencia.