Un bar más tradicional que "La Pasita" en Puebla no hay.
Lo fundó Emilio Contreras Arcano en 1916 y hace 13 años su nieto abrió una sucursal. Ambos ubicados en el centro histórico. El primero es la mayor tradición, y el segundo su secuaz.
Esta cantina sirve principalmente licores frutales artesanales. El nombre se debe a su licor estrella "Pasita" elaborado a base de uva pasa.
Lo peculiar de estos licores es que se sirven en los famosos vasos caballitos tequileros.
La Pasita se sirve con un palillo en interior que pincha una uva pasa y un trozo de queso de cabra. Y esto no es pura coquetería, sino que el maridaje que se produce al morder un trocito de este queso y luego tomar un sorbo del licor, es pura armonía.
Hay una gran variedad de licores simples o combinados, algunos más fuertes y otros más suaves.
Pero la historia no termina aquí. No sólo son los licores y su trayectoria sino el ambiente.
La Pasita en sus dos versiones alberga un diseño de cantina típica decorado con infinitas antigüedades y miniaturas. Hay fotos antiguas, notas de periódicos, billetes, monedas, botellas, historietas, caricaturas leyendas satíricas como "Tome pasita pa´que no le de sida".
Y para quien se anime, se ofrece una recompensa de $50,000 a quien se tome 100 pasitas y en letra chiquita: en dos horas. Antes se recomienda leer antecedentes de esta hazaña (hubo un joven español que llegó a las 93 pero a partir de ahí cayó desmayado.
Tomé esta frase que leí al pasar en un periódico y es la síntesis de este lugar: Tradición que se bebe. No se puede ir de Puebla sin probar la Pasita.
Nota: la más antigua (atendida por el abuelo) se encuentra junto a la Plazuela de los Sapos y abre de 12 a 18 hs. y la más nueva (atendida por el nieto) en la calle 3 norte entre 5 y 7 oriente.