Cuenta la leyenda que dos de los frailes que acompañaron la misión para fundar la actual Puebla, Julián Garces y Fray Toribio de Benavente, tuvieron un sueño premonitorio de cómo sería dicha ciudad. En marcha hacia el territorio, al pasar un cerro donde actualmente se encuentran los fuertes de Loreto y Guadalupe, lograron ver el mismo paisaje que habían soñado.