Popularmente conocido como Zacatlán de las manzanas, es un pueblo que tiene mucho más que manzanas.
De la naturaleza nacen las manzanas. De las manzanas, la sidra. De la sidra, la alegría popular. De la alegría popular, la hospitalidad y cordialidad de su gente. De su gente, el encanto cultural. Del encanto cultural, la atracción a conocer toda esta pequeña tierra rica y encantadora.
El pueblo de Zacatlán invita a recorrerlo. El casco histórico tiene casas de los últimos siglos, con tejas coloradas y balcones de hierro colonial, un palacio municipal majestuoso con sus recovas, un ex convento imponente como tal y un zócalo peatonal para pasear y contemplar todo el entorno.
Su gente es muy amable y alegre.
El pan de requesón es tradicional por estos pagos al igual que la sidra de diferentes sabores frutales de la región como manzana, durazno y ciruela.
Y el paisaje natural que completa el contorno del pueblo y que gracias a sus casas bajas se logra apreciar desde cualquier punto, es maravilloso.
La barranca de los jilgueros es una pasarela por donde caminar y caminar y relajarse al son de los sonidos de la naturaleza. Es pura armonía.
Hay serranías y mucha vegetación. Las antiguas comunidades se pierden en aquella naturaleza, lejos de la civilización moderna.
Hay mucha naturaleza por recorrer y disfrutar más cerca o más lejos de Zacatlán.
¿Qué hacer?
Hay muchísimo para hacer en Zacatlán y sus alrededores.
Empezando por recorrer el centro histórico y visitar los museos de relojes monumentales tradicionales de aquí, tales como Centenario y Olvera, y conocer el reloj floral que se instaló en el zócalo. Darse una vuelta por una panadería y probar los panes típicos. Y entrar a una licorería para tomar una copita de sidra.
En los alrededores se puede visitar:
Piedras Encimadas: un regalo de la naturaleza. Son unas formaciones rocosas que por procesos naturales han encimado piedras creando formas muy curiosas como un elefante, el rostro de un señor triste, una pareja besándose, un camello y muchas más que la creatividad de quien las vez pueda inspirar. Estas piedras están repartidas por un vale de gran extensión donde a cada rato la niebla toca suelo firme. La conjunción del valle con la niebla y sus piedras encimadas constituyen un espectáculo natural alucinante.
Tuliman: es un pueblo que ha creado un área recreativa en un hábitat de una riqueza natural impresionante. Es un gran bosque que contiene unas cascadas y la unión de dos ríos. Uno proviene de la cascada y otro de origen pluvial. Este último debido a sus crecidas ha movido las rocas formando así una serie de pozas donde se acumula el agua con un color celeste brillante. Algunas de estas pozas acumulan agua mineral con efervescencia y a una temperatura tibia para introducirse en ellas y relajarse. Es ideal para el senderismo aventurero.
En época de verano (Julio a Septiembre) se pueden contemplar los manzanos, durazneros, perales y ciruelos en los campos que se encuentran a lo largo de la ruta.
Los viernes y domingos hay mercado.
¿Dónde comer?
Hay diversos restaurantes a la carta donde comer como también pequeñas fondas de antojitos. De aquí son típicos, ahora si, los tlacoyos que son una masa de harina de maíz rellena de una pasta de arvejas y frijoles.
Y si hay antojo argentino, hay una fonda sobre el zócalo que ofrecen empanadas argentinas deliciosas, ahí, donde el Ché.
¿Dónde dormir?
Hay una variedad de hoteles urbanos y naturales. Es decir, ubicados por el centro y otros mezclados con la naturaleza.
Recomendamos Cabañas Los Jilgueros, ubicadas estratégicamente en la barranca que lleva el mismo nombre, rodeada de todo el bosque que conforma la barranca, con vista a las serranías que continúan tras ésta y con un extenso sendero arbolado perfecto para pasear. Estas cabañas propician una estadía relajada y en armonía total con la naturaleza. Están a 2 km del centro de Zacatlán y hay transporte público frecuente.
El complejo spa y hostal Tonantzin está ubicado en un antiguo rancho en el km 3.5 de la carretera a Jicolapa. Es una vieja casona restaurada armoniosamente conservando sus reliquias pasadas. Es un lugar de mucha privacidad donde el único sonido que se oye es el propio de la naturaleza, las aves, los grillos y los gallos en la mañana. Este hotel además de ofrecer un espacio muy confortable y tranquilo, brinda servicios de spa y relajación. Atendido por sus dueños, tiene un trato familiar y hospitalario.
¿Cómo llegar y moverse?
Se puede llegar directo desde el DF, desde Cuetzalan y desde la ciudad de Puebla.
Está muy bien ubicado para poder visitar lugares aledaños en tiempos cortos.
Para visitar las Piedras Encimadas, se toma un colectivo que sale puntualmente cada hora y de regreso sale a la hora y veinte, cuesta unos 14 pesos.
Para visitar los demás sitios, también hay colectivos públicos. Se recomienda consultar los hoarrios previamente porque muchos transportes finalizan el recorrido a las 8 de la noche.