El Caribe mexicano es un paraíso infinito, pero en la medida que se asientan poblaciones modernas en ellos, todo cambia. La paz, la serenidad, la armonía de su paisaje, no concuerdan con el ritmo acelerado de la gente actual y de las ambiciones materiales.
Algunos lugares buscan mantener esa calma y el respeto por el medio ambiente como es el caso de Tulum, pero el hecho de tener su costa conquistada por bonitos complejos hoteleros, intercede un poco en el paisaje natural.
Boca Paila está situado dentro de la reserva de Sian Ka’an, afortunadamente, ya es un área que estará protegida por siempre. Un lugar donde el ecosistema nunca será corrompido. Un lugar cuya esencia perdurará por siempre.
Ese lugar significó para mí el paraíso más perfecto que hasta ahora había conocido.
Llegar desde la laguna a la boca de entrada al mar caribe, con el brillo del resplandor solar sobre la transparencia del agua, la arena clara y fina, un flamenco posando en palo en medio del agua, otros dos contemplando el paisaje desde la orilla, franjas en degrade a azules, mucha vegetación silvestre, y la soledad de un lugar que no se deja invadir.
Boca Paila es de esos lugares únicos, que regocijan los sentidos hasta emocionarte. Una playa pura. Una imagen que mis ojos no podían creer que fuera real.
Tal vez mis palabras denoten mucha poesía. Será que cuando las emociones son intangibles, sólo las palabras románticas se acercan a su mejor expresión.
Simplemente, no dejes de conocer Boca Paila.
¿Cómo llegar?
Desde Tulum, hay que tomar la carretera interna que corre paralela a la costa, son unos 20 Km. de recorrido. La caseta de entrada a la reserva de Sian Ka’an te indicará que ya estás en territorio. El ingreso tiene un costo que desconozco.