La antigua ciudad maya de Coba está ubicada a 47 km del actual Tulum y cubre una superficie de 70 km, inmersa en una selva frondosa y rodeada por una serie de lagos. Sus principales grupos de edificios están situados cerca de los lagos Coba y Macanxoc. Desde su templo más alto se logran divisar. Todo el recorrido a lo largo de la extensa selva que encierra estas ruinas es de una belleza muy pura. Los senderos están rodeados de árboles y más árboles. Se respira un aire sereno.
Los edificios se encuentran en espacios recónditos a pesar de estar señalizados. Al comienzo, está el templo conocido como la Iglesia, así lo renombraron los nativos después de la evangelización dado que continuaban realizando sus rituales en dicho templo. Luego le siguen dos juegos de pelota, muy bien conservados y unos de los cuales tiene lo que sería un contador. Junto al primer juego de pelota, hay una Ceiba, árbol sagrado para los mayas, más conocido como Yaxche. Este árbol adquirió una simbología tan sagrada y especial dado que sus raíces buscan el agua y al haber cenotes y ríos subterráneos, estas traspasaban las piedras y se extendían tierra abajo. Los cenotes simbolizaban el inframundo (xibalbá) y en él coexistían nueve dioses. La raíz del Yaxche se ramificaba en estos nueve dioses y por eso su simbología espiritual. La mitología del Yaxche es mucho más extensa y compleja. Pero esta breve referencia me permitió comprender la relación espiritual que se decía existir entre este árbol y la cultura maya. Pensamientos que nacen desde la pura naturaleza.
Uno de los rasgos más llamativos de Coba son sus antiguos caminos blancos, en maya conocidos como Sacbe. Estos caminos se construían para unir asentamientos prehispánicos lejanos y crear redes comerciales. Los Sacbe son una obra maestra. Se construían con cierta elevación y su suelo era cubierto de la cal en polvo extraída del suelo local. Este mineral era refractario por lo que en las noches se iluminaba naturalmente tomando un color blanco permitiendo así su señalización. Los mayas trasladaban productos de una ciudad a otra y dados los extensos recorridos, lo realizaban en la noche para soportar mejor el pesado esfuerzo. Uno de los caminos se puede observar con bastante nitidez, tiene unos 100 km de longitud y permitía llegar hasta un asentamiento muy cercano a Chichen Itza.
La torre del vigía me llamó mucha la atención dada su arquitectura redondeada y tan perfecta, conformada por tres basamentos circulares que disminuyen de tamaño proporcionalmente hacia la superficie.
Finalmente, Nohoch Mul es el templo más convocado. En maya, Nohoch significa grande y Mul, montículo. Es el templo más alto de la península. Observé que una de las escalinatas laterales tiene el relieve irregular de una serpiente, semejante a Chichen Itza.
Al igual que en Muyil, en el pequeño templo superior tiene dos nichos que contienen la imagen de una deidad descendente.
Coba es grandiosa por su magnitud y tiene diferentes simbolismos que los curiosos nos permiten interpretar y conocer un poco más acerca de la cultura maya.
Nota:
La entrada cuesta $49, los domingos es gratis para nacionales y extranjeros residentes con documentación. Adentro se pueden alquilar bicicletas para recorrer la zona por $30. Es una linda experiencia, siempre y cuando no haya mucha gente porque luego se hace un tráfico que deja de ser placentero. También están los taxis mayas en los que un chofer te lleva con sus triciclos. Aquí el viaje cuesta unos $90 dependiendo el trayecto y carga hasta dos personas. Hay muchísimos guías que orienta tu visita por las ruinas. Supongo que dependiendo del guía que te toque, el relato puede ser más o menos interesante. El mío simplemente transmitió lo que creo que la mayoría se aprende de memoria. Y tener un precio caro, uno se espera algo más. Hay dos visitas guiadas, una dura 45 minutos y otra una hora y media que te acompaña hasta el Nohoch Mul. La primera cuesta $300 y la segunda cuesta $650 hasta 5 personas. A gusto de cada quien.