La Península de Yucatán está compuesta por el sistema de cuevas más largo del mundo. Las exploraciones de los aficionados al buceo y a la espeleología siguen descubriendo nuevas conexiones. Y tal fue el caso de dos buzos extranjeros que residen en la Riviera Maya quienes en una de sus últimas exploraciones descubrieron una conexión entre dos sistemas de cuevas ya determinados anteriormente, Ox Bel Ha (146.7 km) y Nohoch Nah Chich (61 km), con lo que al unirse conformarían la longitud más grande descubierta hasta ahora.
Los antiguos Mayas descubrieron estos ríos subterráneos a través de los cenotes. Los cenotes se crearon al caerse el suelo de piedra caliza. Esto abrió cavidades que permitieron ver que bajo tierra había cuevas y cavernas y corría mucha agua. Agua pura, mayormente dulce, potable. Para los mayas el agua también era sagrada, era uno de los elementos principales de la naturaleza y por lo mismo de sus rituales de ofrenda. Los cenotes eran la conexión con el inframundo (Xibalbá). Con esto quiero decir, que ellos respetaban y cuidaba el agua y estas formaciones.
Hoy los ríos subterráneos siguen siendo la fuente de agua dulce más importante y única de la región. Los asentamientos urbanos generan desechos que fluyen hacia estas cavidades y se mezclan con el agua misma que bebemos. Una buena planeación urbana, una conciencia por el respeto y cuidado del medio ambiente y un valor más sagrado hacia la naturaleza como parte de nuestra propia vida, ayudarían muchísimo a seguir disfrutando de estas riquezas naturales.
El buceo en cuevas o cavernas es una de las especialidades del buceo subacuático. Toda la costa mexicana del Caribe está rodeada por la segunda barrera de arrecifes más importante del mundo. Pero debajo de esto hay algo más: un mundo subacuático enredado entre cuevas con un paisaje diferente y una vida muy particular.
Bucear en cavernas es una experiencia muy especial. Dicen que a no todos les gusta. Para mi fue muy surrealista, algo de otro mundo. Dada nuestra nula experiencia en este tipo de buceo y una pequeña experiencia en mar (aún así certificados con Open Water), nos atrevimos a vivir este buceo que a veces hasta parece tabú. Un buzo checo (un loco lindo) nos guió. Fuimos a Gran Cenote, una caverna dentro de todo fácil para principiantes. Ingresamos por la apertura del cenote, de por si un paisaje hermoso. El agua color azul, unos rayos de sol jugando pinceladas, y al fondo, la oscuridad de lo infinito.
Nos sumergimos y comenzó la aventura. Llevábamos linternas e íbamos uno tras otro. Acá lo importante es mantener un orden para cuidarse entre si y por otro lado, para no dañar la naturaleza. Las estalagmitas y estalactitas son las protagonistas de la caverna. Entre ellas, nos íbamos desplazando pausadamente, observando sus formaciones diferentes y en busca de vida vegetal, nula. ¿Vida animal? Aquí el protagonista es el pez gato, literalmente, un pez oscuro y bigotón. Y la aventura continúa así, buscando algo que no sabemos qué es, entrometiéndonos en las cuevas de manera escurridiza, observando de repente corales fosilizados y sintiendo el frío del agua que por instantes es más intenso. Fueron unos 45 minutos de un viaje hacia otra dimensión. Es difícil describir las sensaciones y por qué me gustó. Pero es una vivencia que te sorprende a cada paso, como se siente tu cuerpo buscando la flotabilidad cero, esquivando estalagmitas y estalactitas, bajando y subiendo entre pequeñas cavidades y todo en medio de la oscuridad absoluta apenas acompañada por una tenue luz. La salida estaba señalada por los ases de luz que el sol penetraba en el agua. Desde el suelo, íbamos nadando hacia la salida y hacia la superficie, esa imagen es impresionante.
Hay un montón de cenotes, cuevas y cavernas donde bucear en todo la Riviera Maya. Cada cenote tiene su particularidad. Sólo es cuestión de averiguar y elegir. Y es fundamental tener certificación open water y ganas!
Nosotros buceamos con Xibalbá. Uno de los exploradores que al principio mencionaba es Robert Schmittner y es dueño de este centro de buceo en Tulum, casi en frente del supermercado San Francisco, sobre la carretera.
Contacto:
Para más información: www.xibalbadivecenter.com
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