Sótano de las Huahuas (Huasteca Potosina, San Luis Potosí) - Lú :: TrotaMexico v2.2 @ Español ::
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Sótano de las Huahuas ( ver perfil, clima, servicios ) 2009-12-04

El Sótano de las Huahuas es un agujero en la tierra producto del colapso de una porción de suelo calcáreo. Está ubicado en la montaña, al norte de la Huasteca, entre Xilitla y Aquismón. No es el único sótano en esta zona, aparentemente hay muchos en esta región de la Sierra Madre Oriental. El más conocido es el Sótano de las Golondrinas, pero éste no se queda atrás.

Ya habíamos visitado el Sótano de Barro en la Sierra Gorda queretana, por lo que aunque entusiasmados por conocer el de las Huahuas, creímos que no nos sorprendería tanto. Pensamiento erróneo, la naturaleza siempre te sorprende.

Salimos a 4 de la tarde de Xilitla rumbo a Aquismón, en el medio entramos a El Limoncito, un pequeño poblado y nos metimos unos 8 km por una carretera de curvas montaña adentro hasta llegar a otro pueblito llamado Tampaxal. Los carteles inmediatamente te anuncian que el sótano está por ahí. Sobre la carretera está la entrada al sendero. Los primeros pasos son entre casas, de repente una señora que vende café te pide que te registres y pagues tu cuota de acceso. Una larga escalinata de mil metros aproximadamente cuesta arriba pero con algunos tramos planos te conduce a la meta.

El sendero rodeado de cafetales te entretiene durante el camino. Las plantas se unen en sus copas y encierran un túnel natural. Los frutos rojos del café se lucen en contraste con los verdes aún por madurar. Era impresionante la mata frondosa de café en todo nuestro alrededor. Nos entreteníamos en el camino chupando la pulpa del fruto de café, es muy dulce.

Durante el camino, como un griterío intermitente, nos sorprendían las bandadas de huahuas que sobrevolaban la zona.

Llegamos al sótano, con mucho cuidado nos acomodamos en un mirador natural desde el cual si te asomas ni te cuento el vértigo.

El Sótano de las Huahuas mide 478 metros de profundidad en total sumando sus dos tiros verticales. Y en una de las paredes laterales se abre una enorme boca de 90 metros de altura y 80 de ancho que es el famoso salón de las Huahuas. Huahuas es el nombre étnico de las cotorras. Ellas habitan en ese hueco, pero no están solas. Sus vecinos del subsuelo son los vencejos de pecho blanco, popularmente conocidos como golondrinas.

Entonces el espectáculo es doble. Como buenos espectadores nos acomodamos en nuestras butacas y nos quedamos a contemplar todo lo que iba a pasar.

Ante todo es imponente semejante agujero en el suelo y esto se haya provocado al desplomarse el suelo. Luego te maravilla como la naturaleza se adapta a todo resultando que dos especies de aves hayan encontrado en ese hoyo un hábitat. Y finalmente te alucina su ritual, cada día, en cada amanecer y atardecer.

Bandadas de cientos de cotorras y vencejos daban vueltas en el cielo del sótano, iban y venían, se juntaban y se separaba. Su sonido era ensordecedor las cotorras de repente elegían acomodarse en los árboles ubicados en unos de los bordes del sótano. Se mimetizaban enigmáticamente con las hojas verdes. Al acercarme con el teleobjetivo de la cámara descubrí eran cotorras del famoso color "verde loro" y de tamaño mediano y eran un montón amotinadas en una sola rama, habían muchísimas! De repente una daba el aviso y todas sacudían las plantas al mismo tiempo. Poco a poco en grupos más pequeños las cotorras entraban al sótano y se acercaban a su salón, alguno revoloteo más y se acomodaban, listas para quedarse hasta el día siguiente.

Mientras tanto observábamos su ritual, los vencejos hacían el suyo, revoloteaban en el cielo y uno a uno empezaba a caer en picada al fondo del sótano. A veces caían tan cerca nuestro que aún dada su rapidez no lográbamos divisarlos con nitidez.

Y así estuvimos una hora, observando y maravillándonos con estos sucesos increíbles de la naturaleza. Se suponía que el mayor espectáculo era al atardecer cuando todas las aves llegan a refugiarse al mismo tiempo o al amanecer cuando con los primeros rayos de luz salen de igual manera. Sin embargo, desde un par de horas antes del atardecer, ya comienzan con su ritual y es espectacular. No nos quedamos hasta el atardecer para no tener que regresar a oscuras, pero creo que lo que vimos fue el súmmum.

El regreso fue más tranquilo ya que el camino era más en bajada. Aún no había oscurecido y el griterío de las huahuas y los vencejos aún se oía penetrante en su territorio.

Es una experiencia hermosa, de esas que cautivan y reitero lo dicho al principio: la naturaleza siempre te sorprende.

¿Cómo llegar?

Si estas en auto no necesitas de un guía, llegar es muy fácil. Debes tomar la carretera 85 México-Nuevo Laredo y pasando Aquismón o Xilitla, dependiendo desde donde vengas, hay una desviación levemente escondida con un cartel que señala El Limoncito. Ahí doblas y te sigues todo derecho, es un camino de curvas, tranquilo, llegas a un pequeño pueblito San Isidro Tampaxal y ahí mismo estacionas el auto donde puedas sobre la carretera y veras la entrada al sendero que te lleva al sótano. La entrada cuesta $15 mx aproximadamente.

Si no tienes auto, puede que haya algún colectivo público local pero no podría confirmarlo. Lo que si puede ser una opción es tomar un autobús que pase entre Ciudad Valles y Tamazunchale y que bajes en el entronque de Tancanhuitz y allí tomes un taxi. Es decir, posibilidades hay, tal vez rebuscadas, pero es cuestión de averiguar ya que hay muchos pueblitos en la zona y a todos se puede acceder en transporte público.

Y si no, puedes contratar un tour y te llevan con todo los servicios incluidos.

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