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La bahía que todo lo tiene ( ver perfil, clima, servicios ) 2009-07-15

Topolobampo es una gran bahía formada por muchas ensenadas, islas y esteros, todas bañadas por el Mar de Cortés. Su riqueza natural y su biodiversidad tanto marina como insular y continental es tan espectacular que ha atraído tanto pescadores como amantes de la naturaleza.

Topolobampo es un importante puerto pesquero y comercial. Es el muelle más cercano a La Paz en Baja California Sur, de donde parten ferrys que trasladan hasta 20 camiones con contenedores de mercancía mayormente agraria de Sinaloa. Los barcos camaroneros estaban estacionados en los amarraderos porque era época de veda. La veda es cuando el camarón produce cría y por eso está prohibida su pesca.

Como puerto es imponente pero más aún su paisaje y su riqueza natural. Es increíble encontrar en una misma bahía un santuario de delfines, un santuario de aves, dunas, manglares, esteros, montañas, vegetación semi desértica, un santuario de lobos marinos. Todo en un mismo lugar.

Partimos del embarcadero con Guadalupe un lugareño del puerto.

Visitamos primero la isla de los pájaros. Garzas blancas o Ibis, grises y rosas con pico en forma de espátula, cormoranes, fragatas y gaviotas, adultas y crías. Posaban sobre las diminutas playitas que ese forma al borde de la isla. Otras posaban sobre el suelo rocoso.

El vuelo y el canto de estos pájaros creaban una orquesta improvisada. El paisaje que formaban en contraste con los diversos cactus ere lindísimo.

De ahí regresamos frente al puerto donde hay una isla en la que vimos un águila pescadora. Continuamos y atravesamos el santuario de los delfines "pico de botella". ¿Qué puedo decirles? No hay espectáculo más hermoso que ser sorprendido por los brincos y zambullidas de muchos delfines en su hábitat natural. De a dos, de a tres y de a cuatro, aprecian los grupos de delfines que jugaban entusiasmados en el mar. Algunos se acercaban a la proa de la lancha jugando a guiar nuestra navegación.

Esto recién empezaba. Entramos a un estero que se encuentra en la bahía. Es un estero muy grande rodeado de manglares. Pero es un estero único y especial. Allí vive Pechocho, el delfín habituado. Pechocho es un delfín que cuando estaba recién nacido perdió a su mama en una tormenta fuerte y también a la colonia de delfines con quien estaba. A pesar de que las aguas bajas del estero no son su ambiente ideal para vivir, Pechocho eligió quedarse e resguardo de su madre muerta. Y así se adapto a este hábitat, allí creció y se desarrollo en soledad. Una soledad relativa ya que la necesidad de cariño lo ha llevado a convivir con los seres humanos que se acercan a visitar el estero y evidentemente a él. Nos acercamos con la lancha y empezamos a llamarlo por su nombre. Pronto apareció y llevaba una rama de manglar en su hocico. Mala suerte, Pechocho nos estaba diciendo que no quería socializar. Créanlo o no, es su manera de comunicarlo. Cuando no la tiene, solito se acerca junto a la lancha y se entrega a la gente para que lo "apapachen" como dicen en México. Le encanta que le rasquen la panza, el lomo, la cabeza y el se da vueltas disfrutando de los mimos. Pura sensación de emotividad es la que genera estar en contacto con él. Es un fenómeno único y maravilloso. Reitero que cuando lo vi llegar con la rama no lo podía creer ya que no quería, nos fuimos. Pasamos la punta de la isla Cuatro copas donde había pájaros bobos entre otros más comunes. Nos acercamos a comprobar la fisonomía del Cerro Partido que es un cerro normal de un lado y completamente erosionado del otro. Luego llegamos a la Isla Santa Maria donde las dunas sobresalen generando un paisaje excepcional. Es una playa virgen con unas dunas de arena dorada que forman diversas formas y tonalidades según los rayos del sol. Bajamos y me sentía exploradora en el desierto, pero mucho no pudimos hacer ya que la arena estaba re caliente. Apenas si subimos un poco la duna para sentir la vivencia y llevarnos la foto de recuerdo.

De regreso al puerto bordeamos la Isla Maviri donde luego comimos. Al llegar al puerto, agarramos el auto y nos fuimos a la Isla Maviri que está unida por pequeños puentes al continente. Estos puentes a su vez atraviesan enormes esteros rodeados de manglares y montañas. Comimos en el restaurante Puesta de sol, rústico y familiar: picada de mariscos y un pescado zarandeado con estilo de la casa (hecho a las brasas, gratinado con queso y relleno de camarones).

Y para terminar el día, visitamos la cueva de los murciélagos en la que habitan miles y miles de estos animalitos. Durante el día se los ve agazapados uno al lado del otro. Es impresionante la cantidad que hay. Ya no tuvimos tiempo pero dicen que al atardecer es un espectáculo ver como todos estos salen de la cueva a dar un paseo.

Al día siguiente salimos al mar nuevamente. Eran las 7 de la mañana y nos dirigimos a la Isla del Farallón. Esta isla rocosa que mide unos 40 metros y se ubica a 43 km de la bahía es un refugio perdido en medio del mar que cobija a muchísimos lobos marinos. El viaje tomo unos 45bminutos de ida y otros tantos de vuelta. Cuando entramos a mar abierto, el oleaje zarandeaba un poco nuestra lancha. Al llegar vimos un montón de lobos marinos de todo tamaño. Es bárbaro verlos como se mueven, como se amontonan unos encima de otros, como bucean, como nadan, como se comunican son su sonido tan especial. Y de regreso, Carlos, hermano de Guadalupe, quien nos acompañaba en este paseo nos llevó otra vez con Pechocho esta vez si pudimos interactuar con el, lo acariciamos y jugo un rato con nosotros. Es maravilloso. Fue una despedida inolvidable de la bahía de Topolobampo.

Les recomendamos mucho a Guadalupe y a Carlos. Ellos están todos los días desde que amanece en el muelle junto al centro cultural. Lo mejor es llegar temprano, entre las 6 y las 7 am y así disfrutar de una mejor observación de aves, de un mar tranquilo, de ver más delfines, de convivir mejor con Pechocho y disfrutar de la soledad de la bahía. Para ir a la Isla del Farallón es indispensable hacerlo a esa hora ya que luego el mar abierto está más movido y el viaje en la lancha resulta más pesado.

Todo el paseo que hicimos nosotros menos la isla de los lobos cuesta $1500 mx y pueden ir hasta 8 personas en la lancha. Por un poco más te incluyen los lobos. Son muy abiertos a negociar.

¿Dónde hospedarse?

En Topolobampo no hay dónde hospedarse, por eso la mejor opción es dormir en Los Mochis donde si hay varias alternativas. Nosotros nos quedamos en el hotel Santa Anita que es un hotel de tipo urbano o ejecutivo, sin embargo tiene un ambiente muy acogedor además de esta delicadamente decorado y acondicionado. Las habitaciones son preciosas y muy confortables, la gente que te recibe es muy amable. Realmente nos encantó este hotel. Y con toda esta calidad, comparado a otros lugares su precio es muy justo. Y su ubicación es céntrica con lo cual es muy práctico.

¿Cómo llegar a Topolobampo?

Desde Los Mochis salen autobuses o colectivos constantemente a Topolobampo como a la Isla Maviri (cuesta $25/30 mx y pasa cada 30 minutos entre las 6 am y las 7 pm). Si estas en auto, simplemente tienes que tomar el camino hacia Topolobampo que toma una media hora como mucho.

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