El paseo en lancha por la laguna es una experiencia muy entretenida e interesante, dado que te permite conocer todos sus atractivos.
La primera parada es el santuario de la Virgen del Carmen. Cuenta la leyenda que un fraile la trajo hace muchos años y la dejó olvidada. En 1714 la encontraron en aquel lugar y desde entonces pasó a ser su santuario y la Virgen del Carmen se convirtió en la patrona de Catemaco a quien celebran del 14 al 16 de julio cada año.
En la parada siguiente, una señora te cuenta sobre las propiedades del fango o barro natural y si quieres te aplica una mascarillas al mismo tiempo que te vende un frasco por $50. Por la mascarilla te pide una colaboración voluntaria. La mascarilla te la dejas por unos 10 a 15 minutos en lo que endurece hasta llegar a la próxima parada donde hay agua de manantial que sale a través de unas rocas. Allí un señor te ayuda a quitarte el fango. También puedes beber el agua, es deliciosa.
Mientras tanto el paisaje es hermoso, a cada tramo varía pero sigue siendo encantador. Hay una isla que desde una perspectiva adquiere forma de lagarto. Hay pequeñas playas donde bajar. Su arena es oscura al igual que el color del agua dada la presencia de arena volcánica producto de la antigua erupción del volcán San Martín, cercano a Coatzacoalcos.
Luego, te acercan a la isla de los pájaros donde se puede ver un montón de garzas negras y blancas y cormoranes. Más adelante, podrás observar plantas y una flor acuática conocida como flor de loto que se abre en el día y se cierra en la noche. Y si de vegetación se trata, distribuidos en toda la laguna de 96 km de perímetro, hay muchos manglares con árboles de raíces flotantes, muy llamativos.
Finalmente, la sorpresa final es la isla de los monos. Allí te acercas lo suficiente para que no se te vengan encima. Les puedes dar de comer, generalmente tomate y banana. Y ellos enseguida aprovechan y comen todo lo que les des. Estos monos se llaman Macacos y fueron traídos desde Tailandia dado que estaban en peligro de extinción y en esta isla se adaptaron rápidamente y empezaron a reproducirse, aprendieron a nadar y allí están felices, recibiendo a los visitantes que les convidan comida. Tienen el aspecto de mini gorilas y cola roja como los mandriles.
El paseo vale muchísimo la pena. Los lancheros lo guían contándote todo lo que ves y respondiendo a todas tus dudas.
El paisaje es hermoso y cautivante. Y si te animas, puedes bajar en alguno de los complejos ecoturísticos para hacer trekking por la selva, participar de un temascal y convivir más con la naturaleza.
El costo por paseo en lancha varía de $350 a $450 hasta 8 personas. Una bolsita de fruta para los monos cuesta $10 si no la compraste antes. En el lugar donde te hacen limpieza de barro, te ofrecen una limpia con un chaman por $150, pero no se que tal sea.
El paseo dura aproximadamente una hora.
