Tres años después de la fundación de la Villa de Córdoba, en 1621, empieza la construcción de la parroquia y acaba 100 años después. En el año 2000 adquiere la denominación de Catedral.
En su interior, alberga desde su origen el altar mayor forrado en lámina de oro. Detrás de este, hay una pequeña abertura hoy "cerrada". Es la entrada a los túneles que existen desde la época de inquisición. Estos túneles llegaban a diferentes puntos estratégicos de la Villa y sus alrededores. Servían de escape a los sacerdotes.
El símbolo más importante de la Catedral es la Virgen de la Soledad. Cada viernes de Semana Santa en la noche, se realiza una procesión en su honor por las calles de Córdoba. A su paso, cada casa va apagando las luces como símbolo de respeto al duelo.
