Homenaje a la Cultura Totonaca
Este mural fue realizado por el Mtro. Teodoro Cano, es una significación de los valores históricos culturales totonacas, vertebrados en la figura de Quetzalcóatl o Staku Luhua (en totonaco), por la importancia que este personaje tiene entre los pueblos prehispánicos, en particular en la cultura de "El Tajín" se le ha conocido con la denominación y figura de Serpiente Emplumada.
Se inicia con la escultura del Dios del Trueno del Tajín, que representa una figura humana descarnada, de cuyas orejas sale el símbolo del rayo, quizá por eso se identifica como el Dios del Trueno.
En el rabo de la serpiente, se encuentra el concepto de sedentarización, cuando han resuelto el problema de la alimentación. El maíz es el único cereal que hizo posible esta actividad y he aquí, sintetizando dentro de una mazorca, un útero y en él, un nuevo ser que integrará el tríptico: Hombre-Alimento-Cultura.
En seguida, la representación del origen del pueblo mexicano, como el elemento étnico determinante en la vida política, económica y social de los totonacas, se representa con las 7 cuevas del mítico Aztlán (Chicomoztoc), el punto de partida de las tribus antiguas.
A continuación, la representación del Dios del Viento, "Ehecatl" con una máscara alargada de manera de pico de ave, orejeras en forma de gancho, se le consideró como Dios de la Agricultura y la Fecundidad.
Enseguida la realización del Juego de Pelota deporte ritual de gran contenido religioso esotérico. En Tajín existen varios, pero en especial, en el tablero "Uno" del Juego de Pelota Sur, se puede ver el sacrificio de uno de los jugadores, que usualmente era el que ganaba el juego. Se consideraba un honor ser sacrificado a sus dioses.
Continuando con el orden, observamos magníficos escultores y superiores arquitectos. Aquí se ve la figura del artista totonaco enmarcada por un cinturón en forma de herradura (yugo).
Enseguida, con su silueta se perfila un danzante guagua, corresponde a una danza precortesiana. Su coreografía es bellísima, ejecutan variados sones a ritmo de tambor y flauta de carrizo, cuando giran en una cruz de cuatro aspas, sincronizan: música, movimiento y colorido, una concepción representativa del sol.
En el centro del Mural enmarcada por los lados, dos columnas de contención; en la primera de la izquierda, se manifiesta una carita sonriente, en la segunda, la sonrisa el rostro alegre y de una mujer totonaca.
Dos papanes se localizan en la parte superior en ambos lados de la pirámide, símbolos eterno simbología que da a esta tierra su nombre.
A la izquierda en la parte baja, el sol (chichini) generador de vida que en esta zona veracruzana se manifiestan en factores de riqueza.
A la derecha, los tres corazones que nos hablan de las tres federaciones totonacas, Tuzapan, Paxil y Zempoala. Más tarde abandonaron Tuzapan, capital de la federación totonaca del sur y la pasaron al Tajín. La palabra totonaca no es un concepto totonaca sin embargo se puede traducir como: Tutu (tres) y Nacú (corazón), Tres Corazones.
Opuesto simétricamente el guagua y en actitud de volar se encuentra el Volador, de gran espectacularidad y significación mística religiosa y de variado contenido ceremonial. Esta danza se practica con regularidad en la Ciudad y en algunas comunidades de Papantla.
Abajo del Volador, se encuentran los santiagueros, negritos, moros y españoles, estas danzas surgieron después de la conquista como formas imitativas de hechos realizados por los españoles.
Aquí se muestran dos aportes espirituales el altar cristiano y la ofrenda totonaca; el primero vierte su contenido religioso en la segunda, aunque todavía la ofrenda indígena conserva una reminiscencia de su pasado tradicional.
Dentro de unas manos se resalta lo pródigo de la naturaleza en esta región totonaca. Su arte representado por su lira; su cultura, expresada en el simbolismo del libro abierto; su riqueza natural, se manifiesta en los campos petrolíferos, en sus campos, en especial su inigualable vainilla y el gran potencial ganadero.
Y como última simbolización de aquél hombre leyenda, Quetzalcóatl. En su cabeza se realza un cuerpo y cinco rostros que corresponden a dignos hijos, personajes en la historia de Papantla:
El caudillo Totonaca: Serafín Olarte
El Teniente Coronel: Simón Tiburcio
El General: Vicente Herrera
El Educador: Jorge de Castro Cancio
El Compositor y Poeta: Gildardo Muñoz Herrera
El Lingüista: Celestino Patiño Pérez
